Tuesday, 28 de February de 2006
Ante la sinvergonzonería demostrada por Lycos borrándome mis webs así como el blog que tenía he decidido mudarme
Ahora estoy en www.elagricultorenpeligro.com
Un saludo
Gabriel de la Mora González
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Friday, 30 de September de 2005
Por razones de integración con la web de la Dehesa de Moscosa y Gusende, este blogse traslada a la siguiente dirección: www.moscosaygusende.com/elagricultor
Un saludo
Gabriel de la Mora González
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Saturday, 24 de September de 2005
Leo estos días las declaraciones recogidas por diversos medios de comunicación, digitales y de papel, del señor Consejero de Agricultura de Castilla y León, Don José Valín, junto con la Vicepresidenta de la Junta y no tengo más remedio que escribir, pues la serie de actuaciones, no-actuaciones y palabras indignas de este señor me remueven el estómago sobremanera.
El señor Valín se queja amargamente del poco papel que se le da como representante de Castilla y León y de las Comunidades en la negociaciones bilaterales a causa de la reforma de la OCM de la remolacha, acusa al Gobierno de España de tenerle como mero comparsa en las reuniones del Consejo de Ministros y no dejarle participar donde se cuece la “chicha”, con el resto de países, con la Comisión, etc.
Pero seguimos reiterando, le guste o no al señor Moraleda, o a la señora ministra de Agricultura, que nuestra posición, porque no nos quieren dejar que sea de otra manera, es de simples invitados en esta reunión, y no queremos tener esa posición, reiteró María Jesús Ruiz. Queremos participar en las reuniones bilaterales que se van a mantener con la comisaria, y queremos participar con presencia. Ya sabemos que no podemos votar en el Consejo. Es que esa es una de las grandes mentiras que hace el Gobierno socialista. Pretender hacer llegar a la opinión pública que la presencia de un representante de las comunidades autónomas, permite decir que coparticipa en la decisión cuando no es verdad, aseguró María Jesús Ruiz.
Pero es que en este caso es mucho peor. Porque no solo es que no tenemos votos, que ya lo sabemos y somos conscientes de ello, es que no nos dejan tampoco estar presentes para conocer allí “in situ”, de qué habla la ministra de Agricultura y de qué habla la comisaria europea. Y en todas las reuniones bilaterales o trilaterales, y en todas aquellas que se tengan que celebrar.
Es lo único que pedimos, saber qué se está debatiendo, saber qué se está negociando, porque por ejercicio de responsabilidad con nuestro sector, con nuestros agricultores, pero también con el resto de comunidades autónomas, a las que representa en esta materia Castilla y León, tenemos que saber qué se está en esos foros diciendo y defendiendo. Y seguimos reiterando lo que decimos.
El consejero de Agricultura de Andalucía, Isaías Pérez Saldaña, expresó ayer su reprobación a la actitud mantenida por su homólogo en Castilla y León, José Valín, como representante de las comunidades autónomas en el Consejo de Ministros de la UE el pasado lunes, ya que entiende que con sus declaraciones “no está cumpliendo con lealtad el compromiso adquirido con el Gobierno central y el resto de autonomías”, según un comunicado del Ejecutivo andaluz.
El consejero andaluz aseguró que Valín “no está cumpliendo con ese papel fundamental, al verter unas declaraciones unilaterales que no responden al interés de todas las comunidades”. Además, acusó al consejero de Castilla y León de hacer “uso ilegítimo de su puesto como portavoz de las autonomías en beneficio de su propia comunidad”.
La Gaceta de Salamanca 23-09-2005
Mientras tanto, el consejero de Agricultura acusaba al responsable de la Coordinadora Agraria de Castilla y Léon, Miguel Blanco, de fomentar la desunión del sector agrícola de la Comunidad. En su opinión, Blanco fue capaz de “romper y desunir” su organización agraria para mantener “una posición privilegiada” en ella.
En Castilla y León no hay ayudas a la siembra directa o mínimo laboreo porque la Junta, por ahora, no pone nada y sería bueno que aportara ese 12,5% para desarrollar aún más la agricultura de conservación
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Wednesday, 14 de September de 2005
Tras casi un año y medio de gobierno “alianzador de nacionalidades” ya es posible sacar conclusiones sobre lo que hace, dijo que haría y hará respecto al sector agrario, tan insignificante en términos monetarios pero tan importante social, natural y culturalmente para cualquier país.
Y el resultado de este período se resume fácilmente: sí pero no, frase válida no sólo para la política agraria si no para prácticamente toda la gestión del casualmente profesor de filosofía del derecho, aburrida asignatura que ya dice mucho de lo que puede dar de sí el ingenio de marketing ZP, colocado a timón islámico. Y es que desde los primeros momentos ya la vicepresidenta del gobierno empezó a dar penita tras ser nombrada la encargada oficial de las rectificaciones, abundantes donde las haya, dando la impresión de que su sistema de política se parece mucho al de ensayo y error, ampliamente utilizado en siglos pasados, pero que dejó paso hace tiempo al método científico en el mejor de los casos, o al más comúnmente empleado de “esto es lo mejor porque lo digo yo y además es de izquierdas”.
Y de esta manera, sí pero no, es como se define la política agraria actual. El desacoplamiento es malo, tiremos por el parcial y digámosle sí a los agricultores, pero unos meses después saquemos normas para que la retirada de tierras se amplíe al 80%, y así nos quedamos en el pero no. Pensábamos que el desacoplamiento provocaría el abandono a las zonas marginales, y por eso se continuó en la vinculación de las ayudas a la producción, para que no dejen de producir, pero luego sacamos una norma que no obligue a producir. ¿Por qué fueron a un desacoplamiento total desde el principio y así no nos lían tanto? Dirán que de esta manera las tierras buenas seguirán produciendo. Es decir, a los profesionales de zonas marginales se les condena a cesar su actividad mientras que a los que no lo son se les da una ayuda gratis, para tumbarse a la bartola, mientras que los agricultores de la zonas buenas se les obligará a producir para cobrar como debe ser. ¿Quién querrá tener un rendimiento bueno si resulta que va a tener más obligaciones que el que tiene uno malo, que cobrará por no producir? El colmo, y lo llaman política progresista, más bien regresiva diría yo.
Incongruencias aliñadas con más burocracia, el sí pero no. ¿Y sí queremos favorecer a los agricultores que viven principalmente del campo? Pues obligamos a los perceptores de ayudas a ser ATPs, ese es el sí, pero luego como somos tan de izquierdas modulamos las ayudas por tramos, al que tenga 4 vacas más y al que tenga 100 pues nada, que seguro que es un terrateniente capitalista explotador de inmigrantes ilegales. Y es que ahora resulta que por gracia divina creen que por tener veinte en vez de diez se es más rico y por tanto no necesitado de las ayudas compensatorias de precios que nunca vienen del Ministerio o de la Junta si no de Europa, pero que los gobiernos, ávidos de votos sobre todo allá por el minifundio donde son más por ha, las utilizan para ganar elecciones, como en Galicia. Y es que quien tenga 50 vacas puede estar alegre, es millonario, (el que tenga 45 no claro). Quizá no piensen lo mismo los ganaderos y por ello prefieran “aparecer” con pocas vacas y ocultar el resto, ya que así las ayudas públicas serán más generosas. Ese es el mecanismo perverso de la política demagógica de este gobierno. ¿Qué incentivos para mejorar la explotación puede tener un agricultor o ganadero si barrunta que va a dejar de percibir dinero si pasa de 50 a 70 vacas o de 10 a 50 ha? Por un lado su rentabilidad disminuirá porque tendrá que hacer frente a los préstamos que contrate para ampliar la explotación y por otro los humanos socialistas le quitarán dinero por su capitalista decisión, la de mejorar sus condiciones de vida. La racionalidad les dirá que se mantengan en el minifundismo, que mientras haya un gobierno PSOE no les faltará el pan. Es un buen método para asegurarse el voto, si no fuera porque las ayudas no son estatales, y más tarde o más temprano desaparecerán. Las minúsculas explotaciones verán como después de percibir pagos europeos siguen siendo empresas irrentables y tendrán que cerrar, irremediablemente. Las ayudas, especialmente por abajo, son la alienación o el opio del pueblo, pero cualquiera se lo hace meter en la cabeza, especialmente a un socialista, con la de votos que dan.
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Monday, 05 de September de 2005
Hasta hace no mucho tiempo las ferias de muestras y los mercados de ganados eran prácticamente los únicos lugares donde se realizaban las compras y ventas en el sector agropecuario. Las empresas de maquinaria agrícola, ganadera, así como las ganaderías de raza, de trabajo, etc. mostraban a los posibles compradores sus mercancías y gracias a estas convocatorias, semanales, mensuales y/o anuales, se desarrollaba el comercio tradicional del campo.
Tiempos lejanos que se superaron cuando el transporte se modernizó y desde entonces, hace ya mucho, los profesionales se desplazan directamente a las casas comerciales, ganaderías, etc. para realizar las compras necesarias para sus explotaciones ahorrando costes. Los mercados de ganados son los que más han sufrido y que en general tienen un destino bastante incierto, pues el coste de transporte hasta el lugar de concentración no es compensado por las escasas ventajas que actualmente poseen estas reuniones periódicas, únicamente en algunas zonas del país como Asturias o Cantabria se mantienen, más por afición y costumbre que por economía, pero en el resto del país tienden a desaparecer, pues entre la escasa rentabilidad y las estrictas normas sanitarias actuales son cada vez menos los ganaderos que acuden a estos puntos de reunión.
En las compras de maquinaria sucede algo similar, si bien todavía gozan éstas del beneplácito de los agricultores, pues son buenos lugares para exhibir las últimas novedades en tecnología y no son pocas las máquinas que se comercializan en estos certámenes, por ello todavía gozan de popularidad entre los profesionales del sector y pocos son los que no asisten a ver los prodigiosas cosechadoras de última generación o las nuevas sembradoras directas, que ahorran el alzado, la siembra y hasta el abonado, poniendo en entre dicho la actual escasa rentabilidad del cereal.
Las ferias actuales han variado mucho desde los viejos tiempos, algunas se han especializado y son verdaderos lugares de encuentro donde se reúnen profesionales del sector de medio país y parte del extranjero. Es el caso de la famosa feria de maquinaria de Zaragoza, lugar adonde todo agricultor que se precie debe ir alguna vez en su vida; sin embargo hay otras ferias, que podemos denominar “del bombo”, y que más que ser un espacio para los profesionales, deseosos y necesitados de modernizar sus explotaciones, son meros zoológicos y fiestas folklóricas para el disfrute de la plebe urbana, gustosa de observar las numerosas razas de animales creadas por sus primos los del pueblo o las variadas piruetas del caballo de cuadra montado por los profesionales del traje campero, garrocha en mano y “tanto” por actuación. Y algo parecido es la Feria Agropecuaria de Salamanca, donde lo único interesante para el profesional del sector es quizá alguna de las conferencias ofrecidas por las OPAs, la Cámara Agraria o algún patrocinador, porque de lo del resto no hace falta que haya feria para comprar máquinas u hojear ganado, y es que únicamente tiene su punto por las jugosas subvenciones que se pueden percibir por adquirir animales en estos acontecimientos, es decir, que si hay ganado que se vende no es porque sea de mayor calidad o de inestimable genética, si no más bien porque la administración quiere que lo haya, quizá porque mira más por los urbanos visitantes que por los buenos ganaderos, pues si se trata de mejorar la cabaña la ayuda se puede dar igual, sin venir a la feria, y así nos ahorramos el porte.
Y es que si de verdad se quisiera hacer algo útil para el sector se tendería a algo parecido a lo que nuestros vecinos maños hacen, una gran feria de muestras de ganado, pues mejor lugar que Salamanca, provincia con mayor número de efectivos ganaderos de toda España, no creo que lo haya y además se encuentra a mitad de camino entre las dos grandes ganaderías españolas, la fresca y húmeda del norte y la calurosa y seca del suroeste.
Una gran muestra de ganado, que no de maquinaria, pues si se quiere tener otra gran feria, análoga a la de Zaragoza, lo lógico es que ésta estuviera en el “meollo” de la agricultura castellana, de la estepa cerealista con centro en Valladolid, adonde pudieran acercarse los agricultores castellano-leoneses y así ahorrarles el viajecito hasta la capital del Ebro que muchos se hacen, pues evidentemente no hay color si se compara con las ferias de Salamanca y Valladolid, que encima de ser mediocres se hacen la competencia una a otra, pues pocos profesionales van a las dos y sí a la que más gusto le da.
Si en vez de hacer el canelo, con estériles discusiones sobre fechas y otras banalidades, ambas instituciones cooperaran para elaborar un gran programa ferial para Castilla y León tanto mejor para ellos como para los profesionales del sector, quizá si los politiquillos de provincia no metieran ficha otro gallo cantaría.
Por: Gabriel de la Mora | General | Comentarios (0) | Referencias (0)
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